Idiomas Extranjeros Escuchados

Cuando practicaba pediatría en Florida, tuve esta experiencia más de una vez. Algunos pacientes nuevos no sabrían que hablo español, por lo que a menudo las parejas o una madre y una abuela hablaban español entre ellas, a veces haciendo comentarios despectivos o críticos sobre mí. Solo escuchaba y no revelaba que entendía todo lo que decían hasta que finalmente preguntaba, “¿No sabían qué yo era puertoriqueno?

Sus bocas siempre caerían. ¡Ojalá hubiera podido tener una imagen de ese momento! Luego me preguntaban de dónde era en Puerto Rico. Siempre respondía “Ponce” aunque nunca estuve en esa parte de Puerto Rico. Entonces nos reiríamos mucho y ellos se preguntarían qué habían dicho anteriormente. La mayoría de las veces se trataba de críticas inocentes como: “¡Este nuevo médico no sabe de qué está hablando!”.

Foreign Languages Overheard

When I was practicing pediatrics in Florida, I had this experience more than once. Some new patients wouldn’t know that I spoke Spanish, so often couples or a mother and a grandmother would be speaking Spanish between themselves, sometimes making derogatory or critical comments about me. I would just listen and not reveal that I understood everything they were saying until finally I would ask, “¿No sabían qué yo era puertoriqueno? (“Didn’t you know that I’m Puerto Rican?”)

Their mouths would always drop. I wish I could have had a picture of that moment! Then they would ask me where in Puerto Rico I was from. I would always answer “Ponce” even though I was never in that part of PR. We would then have a good laugh and they would be wondering what they had previously said. Most of the time it was just innocent criticism like, “This new doctor doesn’t know what he’s talking about!”

El Pasajero Junto a Mí

Estaba sentado en el asiento de la ventana junto a dos niños pequeños cuyos padres estaban sentados al otro lado del pasillo con su hijo mayor. (Como en mí / 3 años / 4 años / PASILLO / padre / 6 años / madre)

Configuración de asientos en el avión

A medida que continuaba el vuelo de tres horas, se hizo cada vez más obvio que el niño a mi lado tenía que ir al baño. Le dije muy amablemente al padre que pensaba que sería una buena idea que llevara al niño al baño antes de que aterrizara el avión.

El padre le preguntó al niño si podía contenerlo (¡y el padre creyó que cometió el error de creerle cuando dijo que sí!). En el momento en que el avión se estaba preparando para aterrizar, el niño tuvo una desagradable explosión con caca saliendo de sus pantalones cortos. En ese momento era demasiado tarde para que el padre lo llevara al baño y me tiró una manta, pidiéndome que cubriera el desorden.

Cumplí con su pedido, pero le dije: “La próxima vez que un pediatra te diga que tu hijo tiene que hacer caca, ¡escúchalo! ¡Somos expertos en esta área! “

The Passenger Next to Me

I was sitting in the window seat next to two small children whose parents were seated on the other side of the aisle with their older child. (As in me/3 y.o./4 y.o./AISLE/father/6 y.o./mother.)

Seat configuration on the airplane

As the three-hour flight continued, it became increasingly obvious that the little boy next to me had to go to the bathroom. I suggested nicely to the father that I thought it would be a good idea for him to take the child to the bathroom before the plane landed.

The father asked the boy if he could hold it in. And then he made the mistake of believing him when he said yes! By the time that the plane was getting ready to land, the boy had a nasty explosion with poop oozing out of his shorts. It was too late at that point for the father to take him to the bathroom and he threw me a blanket, asking me to cover up the mess.

I reluctantly complied with his request, but I said to him, “The next time a pediatrician tells you that your kid has to poop, listen to him. We’re experts in this area.”

The Other Dr. Kraft

Very early in my career when I was just a young pediatrician in Palm Beach county, I was in an exam room seeing a patient when my nurse knocked on the door.

“There’s someone on the phone who said she needs to talk to you, but I had trouble understanding her because of her accent.”

“Can it wait?” I asked.

“No, she said it’s very important. “

“Hello, this is Dr. Kraft,” I said as I picked up the phone.

“Dr. Kraft, ” my caller said with a very heavily accented pronunciation.

“My name is xxxxxx xxxxxx from the XXX spa in Palm Beach,” she said, expecting me to recognize her name or her spa’s name.

“I’ve heard about you from so many of my clients on the Island.”

That’s Palm Beach lingo for some who wants you to know that they are from the town of Palm Beach, the island off the coast from the mainland West Palm Beach.

The Town of Palm Beach, known as “The Island,” just off the coastal city of West Palm Beach

I did have a few families who lived “on the Island,” as they loved to call their ritzy enclave, but I already was getting the feeling she was mistaken if she was talking about clients in a spa.

“Mahvelous”

“How can I help you?” I asked.

“I wanted to meet you personally,” she continued, “since I’ve heard you do such mahvelous things with breasts” (with the emphasis on the word “mahvelous“). It was then that it clicked.

There was another doctor with the name Craft who was a plastic surgeon. Our paths never did cross in my 35 years in practice, for obvious reasons, but I always chuckled when I heard when a patient had been referred to me by someone on “the Island.”

I still have my own personal reason for laughing when I think of Billy Crystal and his SNL “Mahvelous” skit.

Billy Crystal




El Otro Dr. Kraft

Muy temprano en mi carrera, cuando era un joven pediatra en el condado de Palm Beach, estaba en una sala de examen viendo a un paciente cuando mi enfermera llamó a la puerta.

“Hay alguien en el teléfono que dijo que necesita hablar contigo, pero tuve problemas para entenderla debido a su acento”.

“¿Puede esperar?” Yo le pregunté.

“No, ella dijo que es muy importante”.

“Hola, soy el Dr. Kraft”, dije mientras levantaba el teléfono.

“Dr. Kraft”, dijo mi interlocutor con una pronunciación muy acentuada.

“Mi nombre es xxxxxx xxxxxx del spa XXX en Palm Beach”, dijo esperando que reconociera su nombre o el nombre de su spa.

“He oído hablar de ti a muchos de mis clientes en ‘La Isla’.” Esa es la jerga de Palm Beach para algunos que quieren que sepas que son de la ciudad de Palm Beach, la isla frente a la costa del continente West Palm Beach.

La Ciudad de Palm Beach (“La Isla”) frente a West Palm Beach

Tenía algunas familias que vivían “en La Isla”, como les encantaba llamar a su lujoso enclave, pero ya tenía la sensación de que estaba equivocada si hablaba de clientes en un spa.

“Mahvelous,” una pronunciación especial de “marvelous” (maravillosa)

“¿Como puedo ayudarte?” yo le pregunté.

“Quería conocerte personalmente”, continuó, “ya que te he oído hacer cosas tan ‘maravillosas’ con los senos” (con énfasis en la palabra “maravilloso”). Fue entonces cuando hizo clic.

Había otro médico con el nombre de Craft que era cirujano plástico. Nuestros caminos nunca se cruzaron en mis 35 años en la práctica, por razones obvias, pero siempre me reí entre dientes cuando escuché que alguien de “La Isla” me había referido a un paciente.

Todavía tengo mi razón personal para reírme cuando pienso en Billy Crystal y su sketch de SNL “Mahvelous”.

Billy Crystal, en su sketch de Saturday Night Live

Ajo y Otros Placeres

Una de las mejores cosas de retirarme de mi práctica pediátrica fue que finalmente pude relajar ciertas restricciones alimentarias que había seguido durante muchos años. Durante mis 40 años de carrera, había mantenido un horario establecido de trabajo los lunes, martes, jueves y viernes. Estar libre todos los miércoles fue un buen descanso durante la semana de la rutina de una práctica de oficina ocupada.

Ajo
Cebollas


A mi esposa, que preparaba la mayoría de las comidas familiares durante mis días laborales, le encanta cocinar con ajo, cebollas y otros ingredientes sabrosos. Disfruté de la variedad de platos, pero a veces mis pacientes se daban cuenta al día siguiente.


“Ewwwww … Dr. Kraft, su aliento apesta“, anunció un paciente memorable mientras yo examinaba sus oídos. Era un niño de cinco años desinhibido que no se contuvo. ¿Cómo puede objetar la franqueza de un niño, especialmente cuando sabe que tenía razón?

Mal aliento

A partir de ese momento, le pedí a mi esposa que omitiera el ajo excepto los martes, viernes y sábados para que yo tuviera un día libre para que mi aliento volviera a la normalidad.

Cuando me jubilé hace seis años, mis restricciones al ajo se quedaron en el camino. Comencé a cocinar junto a mi esposa y pude comer alimentos picantes con menos miedo de ofender a mis pequeños pacientes cuando ingresaba a su espacio personal. Sin embargo, dado que participé activamente en un proyecto de tutoría, reuniones de clubes de cámaras y grupos de conversación en español, volví a sentirme un poco más cohibido acerca de lo que estaba comiendo mientras todavía estábamos en contacto cercano con otras personas.

Cuando la pandemia golpeó el año pasado y todo se transfirió a Zoom, fui libre una vez más para explorar las especias que habíamos aprendido a amar. Como estábamos cocinando todas nuestras comidas, nos volvimos más creativos al usar estas especias y no teníamos que preocuparnos por ofender a nadie sentado a nuestro lado. Ya no tenemos que dudar en usar ajo, comino y cebolla en los muchos platos étnicos que ahora preparamos de manera regular.

Una llamada de Zoom


Hoy en día, en Zoom, no es raro notar que tus amigos varones se han olvidado de afeitarse, o que tus mujeres amigas pueden no teñirse el cabello con tanta frecuencia como de costumbre. Pero nadie se ha dado cuenta todavía de que acabo de terminar un plato de verduras con mucho ajo o un curry tailandés picante.


Poder cocinar y comer con abandono ha sido uno de los beneficios de estar encerrados. Y cuando nos aventuramos a ir de compras, usar nuestras mascarillas y seguir las reglas del distanciamiento social evita que tengamos que preocuparnos por si nuestro aliento puede oler


Esta es solo una de las formas en que hemos aprendido a encontrar algo positivo en el loco mundo trastornado en el que vivimos ahora.

Garlic and Other Pleasures

One of the best things about retiring from my pediatric practice was that I was finally able to relax certain food restrictions which I had followed for many years.  During my 40-year career, I had maintained a long-established schedule of working Mondays, Tuesdays, Thursdays and Fridays.  Being off every Wednesday was a nice break during the week from the grind of a busy office practice. 

Garlic
Onions

My wife, who made most of the family meals during my working days, loves to cook with garlic, onions and other flavorful ingredients.   I enjoyed the variety of dishes but sometimes my patients would notice the next day. 

“Whoa!!!!”


“Ewwwww…, Dr. Kraft, your breath stinks,” one memorable patient announced as I was examining his ears.  He was an uninhibited five-year-old who didn’t hold back.  How can you possibly object to a child’s candor especially when you know he was right?  

From then on, I requested that my wife omit the garlic except on Tuesdays, Fridays and Saturdays so that I would have a day off for my breath to come back to normal.

When I retired six years ago, my garlic restrictions fell by the wayside.  I began to cook alongside my wife, and I was able to eat spicy foods with less fear of offending my little patients when I would enter their personal space.  However, since I was actively involved in a mentoring project, camera club meetings and Spanish conversation groups, I became a little more self-conscious again about what I was eating while we were still coming in close contact with other people. 

When the Pandemic struck last year and everything transferred to Zoom, I was free once again to explore the ingredients that we had learned to love. Since we were cooking all our meals, we became more creative using these spices and didn’t have to worry about offending anyone sitting next to us.  We no longer have to hesitate using garlic, cumin and onions in the many ethnic dishes we now make on a regular basis. 

A Zoom call

Nowadays on Zoom, it’s not unusual to notice that your male friends have neglected to shave, or that your female friends may not be coloring their hair as often as usual.  But no one yet has noticed that I might have just finished a bowl of very garlicky greens or a spicy Thai curry.

Being able to cook and eat with abandon has been one of the benefits of our being in a lockdown.  And when we venture out to go shopping, wearing our masks and following the rules of social distancing keeps us from having to worry about whether our breath may smell. 

This is just one of the ways we have learned to find something positive in the crazy disrupted world in which we are now living.   

Are You Pregnant?

“No I am not pregnant!”

One of the unwritten laws of the universe is never to mistakenly ask a woman if she is pregnant.  I learned this lesson early in my career as a pediatrician.  

It can take many months or years for some mothers to lose their “baby weight” after giving birth.  One mother, after I asked her the third time, made me write it on her son’s chart.  This was back in the old days when we had paper charts.  In bold letters, she instructed me to write, “MRS. S. IS NOT PREGNANT.”

Some twenty-five years later before I retired, she came to my office and we shared a good laugh about this. 

¿Está embarazada?

¡No, no estoy embarazada!

Una de las leyes no escritas del universo es no preguntar nunca por error a una mujer si está embarazada. Aprendí esta lección al principio de mi carrera como pediatra.

Algunas madres pueden tardar meses o años en perder el “peso de su bebé” después de dar a luz. Una madre, después de que le pregunté por tercera vez, me hizo escribirlo en la ficha de su hijo. Esto fue en los viejos tiempos cuando teníamos gráficos de papel. En negrita, me indicó que escribiera: “SRA. S. NO ESTÁ EMBARAZADA “.

Unos veinticinco años después, antes de que me jubilara, vino a mi oficina y nos reímos mucho de esto.